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Cómo escribir un limerick: rima y ritmo

Para escribir un limerick, prepare cinco versos con rima AABBA: el primero, el segundo y el quinto comparten una rima; el tercero y el cuarto comparten otra. Combine versos largos y cortos, y reserve el final para un giro humorístico. En español puede conservar esa estructura sin intentar reproducir exactamente la métrica inglesa.
Un limerick en cinco versos
Este ejemplo es una adaptación libre al español. Las letras indican qué versos pertenecen a cada familia de rimas:
y anunció su nueva canción
pidió un café
dio un traspié
y acabó bailando un son.
«Balcón», «canción» y «son» forman la familia A: tienen rima consonante en /on/. «Café» y «traspié» forman la familia B: tienen rima consonante desde la vocal tónica /e/. Así se obtiene el esquema AABBA. Los dos versos centrales son más breves que los demás, y el quinto cierra la pequeña historia con un gesto inesperado.
Un limerick no es cualquier estrofa de cinco versos. Su efecto depende de que la forma ayude a contar algo: una situación se presenta, se complica rápidamente y desemboca en un remate. La rima hace que ese último verso se sienta ligado al comienzo, aunque cambie el rumbo de la escena.
Cómo construir las dos rimas
Empiece por una situación sencilla y una posibilidad de desenlace. Antes de completar los versos, busque tres finales para la familia A y dos para la B. No elija palabras solo porque coinciden en sonido: pregúntese si le permiten contar la escena que tiene en mente.
En el ejemplo, «balcón», «canción» y «son» permiten pasar de un lugar a un anuncio y, por último, a un baile. «Café» y «traspié» sostienen el incidente de los versos centrales. Si una rima obliga a explicar demasiado o desvía la historia, conviene cambiarla, aunque suene bien.
Pruebe varias terminaciones antes de cerrar sus versos y conserve las que sirvan a su historia. Buscar rimas para «balcón» (se abre en una pestaña nueva)
Cómo trabajar el ritmo en español
Lea el borrador en voz alta. Los versos primero, segundo y quinto deben dar espacio para presentar y cerrar la situación; el tercero y el cuarto aceleran el paso. Esa alternancia importa más, en una adaptación libre al español, que imponer a cada verso un número de sílabas tomado de un modelo inglés.
Si decide medir los versos, distinga entre sílabas gramaticales y sílabas métricas. En la versificación española, la sinalefa puede unir vocales de palabras contiguas; además, un verso terminado en palabra aguda suma una sílaba métrica y uno terminado en palabra esdrújula resta una. Por eso, contar las sílabas de cada palabra por separado no basta para describir el ritmo del verso.
Escuche también dónde necesita hacer una pausa. Si debe apresurarse para llegar a la rima, pruebe a quitar una explicación. Si el remate se anticipa demasiado, considere reservar la información decisiva para el quinto verso.
Cómo revisar el remate
En una primera lectura, compruebe que las cinco líneas cuentan una historia comprensible. En la segunda, escuche las familias A y B sin mirar las terminaciones escritas. En la tercera, deténgase justo antes del último verso: ¿queda alguna expectativa que el final pueda alterar?
El ejemplo empieza con un ratón que se asoma y anuncia una canción. El café y el traspié introducen un tropiezo; el baile final transforma ese incidente en una salida cómica. No hace falta explicar el chiste después: si el remate funciona, el último verso puede dejarlo resonar.
Puede usar la rima y el ritmo como pruebas de revisión, no como órdenes. Una palabra sonora que no encaje con la escena debilita el poema; un verso que necesite una pequeña variación para leerse con naturalidad merece escucharse antes de descartarlo.

Preguntas frecuentes
¿Qué significa AABBA en un limerick?
AABBA indica que el primer, segundo y quinto verso comparten una familia de rimas, mientras que el tercero y el cuarto comparten otra. El esquema describe el orden de las rimas, no la historia ni el número exacto de sílabas.
¿Un limerick en español debe tener la misma métrica que uno en inglés?
Una adaptación libre al español puede conservar los cinco versos, las rimas AABBA y la alternancia entre versos largos y cortos sin reproducir exactamente la métrica inglesa. Al revisar el ritmo en español, conviene leer en voz alta y tener en cuenta fenómenos métricos como la sinalefa.
¿Tiene que ser gracioso el último verso?
El limerick suele terminar con un giro humorístico o inesperado. El quinto verso funciona mejor cuando cambia la perspectiva de la pequeña historia sin necesitar una explicación adicional.


