Encontrar rimas es mecánico. Elegir entre ellas no lo es. Esta guía trata de la segunda mitad: qué hace que una candidata sea mejor que otra una vez que se tiene la lista.
El castellano ofrece dos tipos de rima, y la diferencia no es de calidad sino de función. El Diccionario de la lengua española las define así:
La consonante cierra el verso con firmeza y da sensación de acabado. La asonante lo deja entreabierto, sostiene la musicalidad sin subrayarla, y por eso aguanta textos largos donde la consonante continuada resultaría machacona.
Esta es una ventaja que el castellano tiene codificada como pocas lenguas. El inglés y el francés también usan la asonancia, pero sin una forma reglada; el castellano la tiene, y el romance la sostiene desde el siglo XV.
Corazón y razón, amor y dolor, vida y herida: hay parejas tan gastadas que el oyente termina el verso antes que usted. Una rima que se prevé ha dejado de funcionar, por exacta que sea.
La prueba es sencilla: lea el primer verso en voz alta a alguien y deténgase. Si adivina la última palabra, la rima no la eligió usted — la eligió el idioma.
Una rima que el oyente adivina ya ha dejado de trabajar.
La rima más fuerte suele ser aquella cuyo significado sorprende, no aquella cuyo sonido encaja mejor. Una palabra que rima aceptablemente y lleva el verso a otro sitio vale más que una que rima a la perfección y no dice nada.
Por eso una lista de rimas es un punto de partida y no una respuesta. El diccionario de rimas de Ilena vive junto a las definiciones y los sinónimos precisamente por eso: a menudo hay que saber qué significa una candidata antes de poder juzgarla.
Bécquer escribió sus Rimas casi enteramente en asonante mientras el soneto seguía exigiendo consonante. No es que una fuera más fácil: es que buscaban cosas distintas.
Cambiar la última palabra de un verso suele cambiar su medida, y a veces su sintaxis entera. Y en castellano cambia además el cómputo: el verso terminado en aguda suma una sílaba, el terminado en esdrújula resta una. Una rima que obliga a un hipérbaton forzado llama la atención sobre sí misma; el oyente oye el mecanismo.
Si la reescritura altera la medida, compruebe que el verso sigue encajando: vea sílabas escritas y cantadas.
No todos los versos necesitan rima. No rimar donde el oyente lo espera es en sí mismo un recurso, y retener una rima hace que su llegada golpee más fuerte.
Decida para qué sirve la rima en cada lugar, en vez de aplicar un esquema a todo el texto y luego servirlo.
El romance lo hace a escala de la forma: asonancia en los versos pares, impares libres. La mitad del poema no rima, y por eso la otra mitad se oye.
Ilena reúne rimas, definiciones, sinónimos, antónimos y versiones en un mismo entorno, para que una candidata se juzgue frente al verso al que debe servir.